IRLANDA QUIERE RECICLAR SUS RESIDUOS PLÁSTICOS Y EDITA UNA GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS

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Por José Mª Alegre Batlle, Asesor técnico de Anarpla

En Irlanda quieren dejar de ser dependientes de las exportaciones de materiales destinados a ser pro­cesados en otros países (un 74 % de las 65.500 Tm -2011- de residuos plasticos recuperados). El dominio de la exportación se atribuye al precio que pagaba el mercado exterior y a la baja calidad de los reciclados en el mercado interior. Por tanto, el mercado irlandés tiene por delante un amplio recorrido para mejorar la calidad y hacer frente a las exportaciones de resi­duos.

Irlanda cuenta con una población que supone el 10 % de la de España y con 202 empresas transformadoras. Unas 15 empresas consumen solo reciclado y otras 30 reciclado mezclado con su propio retriturado. La demanda inmediata de reciclado es para comple­mentar el consumo de su retriturado en piezas con predominio de material virgen. Por tanto el reciclado ha de ser de calidad equivalente: alta y limpia. Los mejores resultados económicos y de mayor valor añadido de los reciclados se obtienen en aplicacio­nes de calidad que sustituyen al material virgen.

Desde el Departamento de Medio Ambiente irlandés manifiestan en varios informes la necesidad de reci­clar mejor para ampliar mercados, y en este sentido hacen un llamamiento a las industrias transforma­doras y recicladoras. Aspiran a ser un referente de la calidad, tanto para el consumo propio como para la exportación.

En estudios sectoriales de años anteriores, Irlanda reconoció como barrera a la mejora sostenible, la falta de mercados estables y económicamente atrac­tivos. En consecuencia desarrollaron un lema R x 3: Repensar, Reciclar, Reconstruir y con ello pre­tenden ponerse al día en el marco de las políticas de la Comisión Europea hacia la Economía Circular, adhi­riéndose al compromiso de eficiencias para reducir para 2030 la necesidad de materiales plásticos virgen entre un 17 y el 24 %.

El aumento de recolección de plásticos post-consumo llegó a alcanzar un 30% de materiales indeseados, porcentaje que supone un problema que para que no afecte a la calidad, hace incurrir en excesivos cos­tes asociados de gestión de vertido y procesamiento.El concepto de alta calidad y su control debe con­templar a toda la cadena. Contaminación y falta de calidad son dos barreras identificadas en el camino hacia la economía circular. La mejora de la calidad debe aplicarse a cada una de las etapas de la cadena de reciclado, partiendo del diseño y de la recogida post-consumo.

Hace unos meses bajo el programa R x 3 (www.rx3.ie/Best Practice Guidance for Waste Plastic) editó una Guía Práctica de Gestión de Residuos Plásticos en Irlanda (2014), en la que efectúa un seguimiento sistemático de toda la cadena.

No es una guía de prescripciones técnicas de procesos, se limita a indicar que las operaciones manuales son suficientes para operar con pequeñas cantidades. Para altos rendimientos y cali­dades deben utilizarse tecnologías modernas bien diseñadas.

Es una guía de conceptos enfocados a repensar para reciclar y reconstruir.

Extraemos frases de sus 103 páginas:

– Es esencial la buena calidad y la regularidad de las entradas de materiales.

– La importancia del almacenamiento para evitar contaminacio­nes cruzadas y envejecimiento o degradación.

– Todo el personal debe entender la importancia de un buen pro­ceso y de la calidad.

– Asegurar un buen mantenimiento de los equipos.

– Utilizar cámaras y fotografías para identificar y describir puntos de origen de baja calidad y describir ejemplos de características de buena calidad.

– Las especificaciones o requisitos de los clientes deben ser cla­ras para todos.

– Registrar sucesos, fallos y motivos de devoluciones que permi­tan un control estadístico de la calidad y de las quejas o devo­luciones.

Dedican una parte importante del documento a tratar de cómo implantar el Sistema de gestión de la Calidad. Parten del principio de que las responsabilidades deben estar bien definidas, mantener el registro de las actividades, control de las compras, de los procesos y de los productos resultantes de la actividad y a comercializar.

Separan y detallan la figura y cometidos del Responsable de Gestión de la Calidad, para los procedimientos con los que la empresa se asegura que el producto va a satisfacer las necesi­dades o requisitos de los clientes (aplicación). Bajo su dirección deben desdoblarse dos líneas de funciones:

  1. Supervisor del Sistema de Control de la Calidad, uno por turno, es responsable y determina las inspecciones e infor­mes de cómo transcurre la calidad que se refiere al control de los procesos (compras, producción, almacenamiento, identifi­cación, expedición), ensayos de caracterización de producto (fluidez, densidad, etc), regularidad de las propiedades y de las entregas. Beneficios: ahorro, mejora imagen de la empresa, determinación responsabilidades.
  2. Supervisor del Sistema de Aseguramiento de la Calidad. Uno por establecimiento. Responsable de asegurarse que las causas de fallos o de la baja calidad se reconocen, examinan y se actúa para eliminarlas. Beneficios que comporta: mejor comprensión de los procesos, ahorro, cumplimiento de la legis­lación, eficiencia de las funciones del personal.

Como ejemplo, este es un esquema práctico e interesante del que podemos extraer algu­nas ideas para aplicar a nuestro sector.

Por | 2017-07-05T10:12:27+00:00 mayo 29th, 2015|Tema del Mes|Sin comentarios

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